Desarrolla: Rodrigo Facio

Con lo que queda dicho sobre el origen, bases fundamentales y desarrollo alcanzado por las cooperativas, queda dicho también cuáles son sus ventajas económicas y sociales, y si ahora nos referimos a ellas especialmente, es sólo dentro del propósito de presentar clasificadas y ordenadas por lo menos las principales de ellas. Son las siguientes:

Eliminación del intermediario

Culminación necesaria y característica fundamental del desarrollo libre y espontáneo de la división del trabajo, es el hecho de que entre las personas que producen cosas o servicios y las que los consumen o hacen uso de los mismos, se interpongan otras que llevan a cabo actos intermedios del proceso económico, facilitando el contacto a la relación de aquellas. Así, entre el productor agrícola y el consumidor se interponen el transformador industrial de la materia prima, el porteador, el comerciante en grande y el pequeño y aún otros menos caracterizados. Además, en el aspecto no ya de la transformación industrial o de la distribución, sino de la producción propiamente dicha, se interponen el arrendante de la tierra y el prestamista del capital necesarios para la producción agricola. En principio, tales intermediarios llenan una necesidad social y resultan por allí útiles y productivos; pero cuando, como es lo corriente, han logrado una posición privilegiada o monopolista en relación con productores y consumidores y los explotan entonces, haciéndose retribuir en forma exagerada sus servicios, los intermediarios resultan expoliativos y socialmente innecesarios, y debe idearse la forma de atenuar o de eliminar su gestión.

Las cooperativas lo logran de la manera más cabal, pues mediante ellas, las personas que hacen uso de las cosas o de los servicios del intermediario, (mercantil, industrial, financiero, etc.) asociándose racionalmente, se hacen capaces de procurarse por sí mismas tales cosas o servicios. Los productores serán sus propios prestamistas, sus propios transformadores industriales, sus propios proveedores de implementos técnicos y sus propios distribuidores, los consumidores serán sus propios comerciantes. Unos y otros, mediante sus cooperativas, se pondrán en contacto directo, eliminando al intermediario y distribuyéndose equitativamente el producto del negocio conjunto a prorrata del ejercicio que hayan hecho de la función social, sea, en proporción al beneficio concreto que hayan derivado de las cooperativas.

Alza del nivel de vida de los socios

Eliminado el intermediario ala convertirse los productores y consumidores, mediante su organización cooperativa, en sus propios proveedores de cosas y servicios complementarios para la satisfacción de sus respectivas necesidades, la ganancia, el beneficio -la mayor parte de las veces, elevadísimo- que antes se apropiara aquel, pasará necesariamente a las cooperativas, y de éstas, al distribuirse los beneficios, a sus socios, lo que determinará ingresos mayores para los mismos, o sea en definitiva, una alza de su nivel de vida. Los productores agrícolas, por ejemplo, obtendrán precios más elevados para sus productos; los consumidores recibirán sus artículos de primera necesidad a aprecios más bajos; unos y otros, un ingreso adicional a cada cierre de año económico, proporcional al uso que hayan hecho de la función cooperativa.

Ahorro individual

Elevándose su nivel de vida, será un hecho el ahorro para los socios de las cooperativas. Pero además, el propio mecanismo cooperativo determina para los componentes de la asociación un ahorro individual forzado, y lo que es más sorprendente, insensible. Desde el punto de vista de cada persona aislada, ahorrar significa, la mayor parte de las veces, privarse de alguna cosa o de algún servicio, dejar de comprar algo que se necesitaba o se deseaba; ahorro y consumo aparecen como términos contrapuestos. En régimen cooperativo, por el contrario, en cuanto más se consume, más se ahorra; así como suena de paradójico. Y es natural; porque si el dividendo que se entrega a fin de año ala socio se fija en proporción ala ejercicio de la función social, eso quiere decir que tanto mayor será el ingreso anual en cuanto más se haya comprado en la Cooperativa de Consumo, más se haya pedido prestado en la de Crédito, más se haya transportado en la de Distribución, más se haya elaborado en la de Transformación Industrial, más se haya trabajado en la de Producción, es decir, en resumen, en cuanto más dinero se haya consumido en bienes de primera necesidad o en bienes capitales o de producción.

Formación de fondos sociales

Además del ahorro individual, determinado por el abaratamiento de la vida y por el dividendo anual, la cooperativa fuerza el ahorro social; parte importante de las ganancias netas del año va a engrosar los llamados fondos de solidaridad o de fomento, dinero que no pertenece individualmente a nadie, sino a todos los socios en conjunto, y que se dedica a diversos fines sociales: seguros, recreo, diversiones, educación para los hijos de los socios, etc.

Solidaridad y educación

El sólo hecho de ingresar a una organización cooperativa denota ya sentimientos de solidaridad y bases de educación importantísimos. El ejercicio cooperativo; su organización democrática, su administración democrática, su distribución democrática, y en fin, todos los actos o actividades inherentes al socio de la agrupación, irán definiendo en él, cada vez con mayor claridad, la conciencia de lo que es y lo que vale la cooperación. Cumplirán así las cooperativas, a la par que su cometido puramente económico, una eficiente labor pedagógica, que las constituirá en órganos fundamentales de la nueva escuela activa.